Desde hace 12 mil años, el ser humano ha coexistido con un ser que, en principio podría ser considerado como su mejor amigo, sin embargo, también se ha creado un camino hacia la exposición potencial de enfermedades zoonoticas ya sea por contacto o por cuestiones de agresión, lo que ha facilitado la transmisión de enfermedades, entre ellas la rabia.
Con base en el Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades en 2018, en el año de 1709 se registra formalmente la primera epizootia (enfermedad contagiosa que se expande a un gran número de animales en un tiempo determinado), lo que comprometió seriamente la salud pública en aquel entonces. Gracias a una campaña masiva de vacunación antirrábica llevada a cabo en 1968, los índices de contagio bajaron considerablemente tanto en humanos como en animales.
Según datos reportados por la misma institución, en el año de 2006 solamente se reportaron 23 casos de rabia transmitidos por fauna silvestre.
Con base en la Organización Mundial de la Salud en 2024, se estima que a nivel mundial fallecen más de 59,000 pues no todos los casos son notificados.
Biología de la rabia
La rabia es una enfermedad provocada por un virus que ataca al sistema nervioso de los animales, su medio de transmisión se da a través de la saliva del animal infectado a través de mordeduras, arañazos o a través del contacto directo con las mucosas. Una vez que los síntomas se manifiestan, prácticamente la enfermedad conduce al deceso del paciente.
De dos a tres meses es el periodo de incubación del virus aunque existe la posibilidad de que se de en el rango de una semana a un año dependiendo de la zona afectada y de la cantidad del mismo. Una ves que la enfermedad se manifiesta los primeros signos es aparecer son fiebre, dolor, sensaciones de hormigueo y una sensación extraña de picor en la herida.
La inflamación progresiva en el encéfalo y en la médula espinal son el referente que marca el fallecimiento del enfermo. De acuerdo con la OMS existen casos donde el tratamiento puede mejorar los síntomas, sin embargo, las secuelas que quedan son el déficit neurológico (debilidad, problemas de equilibrio, de habla, sensoriales o de la vista).
La rabia en los seres humanos se puede manifestar de dos formas, una denominada como agresiva o furiosa y la otra como paralítica.
Respecto a la forma furiosa, los pacientes suelen manifestar signos de hiperactividad, falta de coordinación, babeo, dolor de cabeza, convulsiones, cambios en el estado de ánimo, espasmos musculares y dificultad para tragar agua (hidrofobia).
En la forma paralítica, el paciente sufre gradualmente de la paralización de los músculos, iniciando con aquellos cercanos a la herida y posteriormente expandiéndose. La evolución de la forma paralítica se da de manera prolongada concluyendo en la entrada en coma y su posterior fallecimiento.
Prevención de la Rabia
La información y las campañas de vacunación son imperantes ante una enfermedad que muchas veces es difícil de diagnosticar, por lo que es necesario que el público en general, especialmente los niños, sean informados para que puedan identificar a un animal potencialmente infectado por el virus y tomen medidas precautorias ante un posible ataque.
Respecto a la vacuna, es importante sensibilizar a los propietarios de sus mascotas sobre la inmunización del animal. Si una persona es mordida por un perro, especialmente uno callejero, es necesario que acuda al centro de salud más cercano para descartar la infección. En dado caso el personal calificado aplicará alguna de las tres vacunas avaladas por la OMS.
Referencias y recomendaciones
Alfaro-Mora, Ramsés. (2023). Virología molecular de la rabia: un enfoque clínico. Revista Cubana de Medicina Tropical, 75(1), . Epub 01 de diciembre de 2023. Recuperado en 15 de diciembre de 2025, de http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0375-07602023000100006&lng=es&tlng=es.
Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades. (16 de noviembre de 2028). Guía para la Atención Médica y Antirrábica de la Persona Expuesta al Virus de la Rabia. Obtenido de Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades: https://www.gob.mx/salud%7Ccenaprece/documentos/guia-para-la-atencion-medica-y-antirrabica-de-la-persona-expuesta-al-virus-de-la-rabia-182293
Organización Mundial de la Salud. (05 de junio de 2024). Rabia. Obtenido de Organización Mundial de la Salud: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/rabies

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